miércoles, 24 de marzo de 2010

ARTE EN OLEO EN BONAVISTA

Hoy hemos pasado por el Centro Cívico del Barrio. El motivo, una preciosa exposición de dos artistas del barrio como son Rafael Torres Expósito y David García Martínez. Una exposición que se podrá visitar hasta el próximo día 26 de marzo.

Una opotunidad única para sentir el alma del barrio a través de unos lienzos al oleo, en el cual nos vemos reflejados todos y cada uno de los vecinos. Trazos decididos, contrastes bien determinados, visiones generalizadas. Lo dicho, nuestro barrio convertido en arte. También cabe destacar una perspectiva de localidades varias como son las de Horta de San Joan, Tortosa, El Atlántico Francés.

Es una lástima no habernos enterado antes, ya que uno de los artistas se puso en contacto con nosotros para informarnos de la exposición. Desde aquí invitamos a que saqueis un ratito para deleitaros con ella.



Pero ya no se nos escapará más, es por ello que ya informamos de la siguiente actuación del grupo. Lo próximo será una pintada de muros en la zona de los muros de Joan XXIII y AITASA para embellecer la zona, que será el próximo 19 de junio de 2010. Y en el cual están invitadas todas las entidades, vecinos y amigos. Y por supuesto, allí estaremos.


El grupo, que se llama 27.7 Artgroup INC, lo podeis encontrar en la red social de Facebook y uniros a el, pinchando en el enlace.

jueves, 18 de marzo de 2010

REMODELACIÓN DE LA GUARDERÍA PÚBLICA

Desde ayer, estamos de enhorabuena. Se inauguró el curso 2009-2010 para la guardería (llar d'infants) pública de Bonavista. Gestionada por la Xarxa de Santa Tecla.

Hecho que no pasaría a más, si no fuese porque se sabía que se tenía que hacer la remodelación de la misma, y se dejó pasar todo el verano, el del 2009 claro. Y comenzaron las obras en el mes de septiembre. Así que paso septiembre, octubre, noviembre, diciembre. Nos comimos las uvas, y así pasó enero, febrero y todo el mes de marzo.


Por que a pesar de que ayer, el Alcalde Ballesteros se hiciese otra foto con la inauguración de la Remodelación, aún se siguen haciendo obras por dentro. Nuestros hijos, han estado en esas clases con las paredes descubiertas, en tochanas, durante el largo, crudo y frío invierno. El edificio, rodeado de andamios y ballestas, y pilas de escombros colocados estratégicamente en el recreo. Golpes y ruidos que han estado perturbando la enseñanza, y la tranquilidad de nuestros pequeños.

Una de las cosas que imaginábamos, era que arreglarían la valla lateral de la carretera del Camino de la Goma. Pero no ha sido así. Y hay muchos padres/madres que les quita el sueño un posible accidente.


Bueno, pero al fin ya está, o eso parece.

Pero, desde Mas Que Un Mercadillo, hay unas cosas que queremos denunciar:

1.- Porqué han empezado las obras, con el curso ya comenzado?

2.- Porqué han tardado tanto?

3.- Habiendo prometido el Alcalde Ballesteros, ayuda a los parados del barrio, concretamente, a LA PLATAFORMA DE PARADOS DE BONAVISTA. Esta obra la ha hecho alguna empresa del barrio y han trabajado (se ha dado trabajo) a algún vecino parado del barrio?

¿Qué os parece?

viernes, 12 de febrero de 2010

HISTORIA - LA VIVIENDA, ESPACIO PÚBLICO Y PRIVADO DE BONAVISTA



Bonavista es un claro ejemplo en sus inicios de lo que se conoce por «coreas», o barriadas surgidas a partir de una construcción espontánea derivada del desarrollismo económico. En Cataluña empezaron a levantarse a partir de la Exposición Internacional de 1929 y sufren una gran incremento hacia la década de los años cincuenta, en plena industrialización. A diferencia del barraquismo, estas formas de crecimiento urbano tienden a consolidarse como definitivas, adquiriendo la vivienda para sus residentes la consideración de permanente y apropiada. Este fenómeno presenta una racionalidad interna como mecanismo de financiación de la vivienda comparativamente ventajosa para ciertos grupos sociales sin recursos y como localización estratégica, según los objetivos prioritarios (acceso al mercado de trabajo, economías domésticas y seguridad futura) que va imponiendo a las familias inmigrantes la progresiva integración a la vida urbana.

La necesidad imperiosa de vivienda obligó a los inmigrantes que llegaron a Bonavista a comprar los solares y a construirse sus propias casas. La mayoría de ellos trabajaba en la construcción y fue frecuente la cooperación mutua entre familias emparentadas o paisanas para levantar comunitariamente sus moradas. Así pues, al principio, como ha observado Dolors Comas, «los promotores de Bonavista, a diferencia de los de otros barrios, especularon sobre el suelo, pero no sobre la vivienda, y esto ofrecía ciertas ventajas: ya que muchos hombres trabajaban en la construcción, podían plantearse la posibilidad de construirse ellos mismos una casa, aprovechando así la experiencia de su oficio y el acceso a los materiales necesarios. Esto implicaría un sobreesfuerzo adicional a las ya cargadas horas de trabajo de ellos mismos y de sus familiares, pero economizaría gastos y, lo que es importante, los dosifica según la conveniencia de la familia, permitiendo, al mismo tiempo, que la nueva vivienda se adaptara mejor a las propias necesidades y gustos».

Las primeras parcelas empezaron a venderse a 1, 1.50 y 2 pesetas el palmo cuadrado, pero a este precio se vendieron muy pocas porque enseguida comenzaron a multiplicarse las subidas, llegando a alcanzar algunos solares el precio de 200 pesetas el palmo cuadrado en 1968. Las primeras casas autoconstruidas, tal como nos lo relata uno de los pioneros, «no tenían ni planos ni permisos, nadie se metía con nadie y la gente trabajaba sábados, domingos y festivos incluso de noche, y así se fueron haciendo». La gente se metía en las casas mucho antes de que éstas estuviesen acabadas, en cuanto se levantaban las primeras cuatro paredes y se cubría el primer tejado, dándose el caso extremo de que en el primer año de vida del barrio, en una sola vivienda vivían veintiocho personas, entre parientes y paisanos.

Una de las características de este tipo de viviendas es su transformación continua, a medida que surgen nuevas necesidades familiares. De cómo son ahora a cómo fueron antes, nos sirve este testimonio: «Al principio, la casa era más pequeña, más corta. Y la ampliación fue alargándola, porque estos solares todos tienen 19 metros de largo por 8 de ancho.» Las dependencias eran más pequeñas,

La cocina también. A medida que las posibilidades económicas iban aumentando, la casa se fue ampliando. La ampliación de las casas no se ha realizado únicamente de forma horizontal, sino que muchas de ellas han crecido verticalmente, mediante la adición de una o varias plantas. Tanto exterior como interiormente han sido remozadas y hoy en día se observa el cuidado esmero con que sus moradores tratan de conservarlas. Suelen tener pequeños espacios interiores abiertos, para tomar la fresca, y algunos de estos patios presentan una decoración vistosa que les confiere una auténtica categoría de arte popular, a base de baldosas de muchos colores distintos entre sí. Todo este esfuerzo invertido en el propio hogar hace que buena parte de las familias que viven en casas autoconstruidas muestren un orgullo especial y manifiesten esta satisfacción públicamente. En los últimos años muchos de los habitantes de estas viviendas han ido cambiando el encalado blanco de sus -fachadas, que conferían a Bonavista una homogeneidad estética similar a la de un pueblo andaluz, por unos colores más oscuros (marrones, grises ... ) y se han añadido algunos elementos de ostentación como las baldosas y los mármoles. Todo ello ha hecho perder ligeramente la singularidad arquitectónica a Bonavista, confundiéndose cada vez más con la urbe amorfa.

Esta ostentación también se deja sentir en los interiores de estas casas, donde se observa una preferencia por el mobiliario recargado y de grandes dimensiones, muchas veces desproporcionado al tamaño de las habitaciones. En éstas, se establece una clara diferenciación entre el espacio doméstico, destinado al uso cotidiano y el dedicado a recibir a los invitados. En el primero, las costumbres han ido cambiando con el tiempo, porque tal como recuerda una de las primeras mujeres en llegar: «antes comíamos todos en el mismo plato, todos en una fuente grande, que se ponía en mitad de la mesa (...) pero cada uno tenía su propia cuchara, con alguna señal».

Los límites de este espacio doméstico privado y el espacio público no están muy marcados y se confunden constantemente. Es frecuente ver, en las: épocas de buen tiempo, las puertas principales que dan a la calle abiertas de par en par. La calle se convierte en una prolongación de la vivienda: «Aquí cuando llega el verano, por ejemplo, salimos a tomar la fresca cuando llega la noche, como allí suele pasar, nos juntamos con varios vecinos, ocho o diez personas. Llegan las fiestas y nos adornamos la calle en ambiente andaluz, hacemos churros entre la comunidad de vecinos, lo cual en Cataluña no pasa». Ese vivir puertas afuera tiene sus puntos más comunes de reunión en la plaza y en los bares. Estos, aparte de ser el lugar obligado de encuentro para los hombres después del trabajo, pueden servir también para sondear el mercado laboral y, en ocasiones, para contratar gente.

En Bonavista, sin embargo, no todo son viviendas de autoconstrucción. A partir de 1967 empiezan a construirse casas de varios pisos por encargo y algunos de los albañiles del barrio se convierten en constructores, dedicándose a edificar pisos para la venta. Paralelamente, en viviendas de autoconstrucción se levantan nuevos pisos sobre la primitiva planta baja, y no sólo para albergar a nuevos familiares, sino con la intención de alquilarlos o destinarlos a posibles compradores. Todas estas iniciativas obedecen a la fuerte demanda de habitaje, dada la incesante inmigración de la época, y a las expectativas de inversión urbanística que se abren en Bonavista desde que el Ayuntamiento aprueba la construcción de un depósito de agua.

Cuando se llega a la década de los años setenta y se inauguran los servicios de aguas, se multiplican las construcciones de bloques de pisos. Todo esto contribuye a dar una imagen urbana al barrio. Esta fiebre de la construcción conduce a que se produzcan algunas irregularidades, y, así, un vecino que conoce bien el asunto reconoce que «muchos no son, pero hay aquí bloques que tienen veinte pisos de los que se podían hacer bien diez, porque veinte son reducidos y además abarcan una cantidad de metros que no corresponde a la legalidad, porque un solar de veinte metros era obrado hasta los dieciocho de fondo».

En 1975 un grupo de promotores de obras del barrio expone al Ayuntamiento el problema derivado de las construcciones que realizan rebasando la altura autorizada por las ordenanzas vigentes, pidiendo que ésta se amplíe. Hay que tener en cuenta que en esta década fueron más de treinta los constructores que operaron en el barrio, buena parte de ellos vecinos de Bonavista, aunque había también foráneos, predominando la empresa de tipo familiar. A finales de los años setenta, con la crisis de la construcción, el ritmo de edificación decrece notablemente. En 1984, el número total de viviendas en Bonavista era de 2.847.

sábado, 6 de febrero de 2010

HISTORIA - EL PERIODO DEMOCRÁTICO

Tras las primeras elecciones municipales democráticas de abril de 1979, algunos de los problemas y de las carencias más acusadas de Bonavista empiezan a resolverse con mayor celeridad. Sin embargo, durante este primer año la única realización llevada a cabo por el Ayuntamiento en el barrio es el Hogar de los Jubilados. Son meses bastante tensos entre el movimiento asociativo de los barrios y el Ayuntamiento, al radicalizarse la campaña de desobediencia civil propugnada por la Federación de Asociaciones de Vecinos, consistente en no pagar los recibos del agua hasta que no se municipalizase el servicio. La Asociación de Vecinos de Bonavista es la única que ha abandonado la campaña, en señal de apoyo al nuevo consistorio, habiendo llegado a conseguir meses atrás que cerca de la mitad de la población del barrio no pagase los recibos.
La Canonja, en el polo opuesto, ha conseguido una desobediencia del 90% de su población, gracias a la acción de propaganda de su Asociación de Vecinos, que utiliza esta movilización como medida de presión para conseguir la Entidad Local Menor.
Tampoco se presenta muy halagüeño el panorama para la educación, al descubrirse serias irregularidades en el recién inaugurado Colegio Nacional de Bonavista. Además, una agria polémica suscitada en torno al traslado del taller ocupacional de Subnormales de Bonavista, que venía funcionando en condiciones deplorables desde 1971, caldea más el ambiente. Al enterarse de la noticia de la nueva ubicación en el Bloque Júpiter de La Granja se producen fuertes reacciones y tensiones entre la comunidad de propietarios. El máximo impulsor del centro de subnormales en Bonavista denuncia con coraje el enrarecimiento de esta situación: «Mi conciencia de padre de un subnormal, fundador del centro-taller de Bonavista y conocedor del problema desde el principio, me dice que en este asunto se está manipulando la desgracia de nuestros hijos y la pena y espeso que llevamos los padres para sensibilizar a la opinión pública y centros oficiales hacia unos fines que no son precisamente los mejores» -añadiendo más adelante- «También preguntaría a los que escriben ciertos artículos tan románticamente conmovedores, que hasta nos quieren hacer llorar, ¿Qué han hecho estos señores desde que fundamos este taller en Bonavista, si es que merece tal nombre, por promocionarlo y mejorarlo?» («Diario Español»: Cartas al Director: Subnormales manipulados, por Juan Torres Mármol: 18-10-79, pp 2 y 4).

En 1980 el vecino pueblo de La Canonja está viviendo unos momentos efervescentes de recuperación de su pulso histórico. Desde el año anterior funciona una activa Junta Gestora de la Entidad Local Menor de La Canonja que negocia con el Ayuntamiento de Tarragona la recuperación de su autonomía municipal, arrebatada en 1964. Los nuevos límites territoriales que, se solicitan para La Canonja corresponden al «Término Parroquial», que abarca las industrias situadas al sur de la carretera de Valencia y excluye el barrio de Bonavista. Ante esta situación, la Asociación de Vecinos de Bonavista presenta una reclamación oficial en la que exige ser parte activa en las negociaciones y denuncia la intención de marginar al barrio. La cuestión de fondo en todo este proceso es el temor de la población autóctono de La Canonja a verse absorbida por el barrio de Bonavista que dobla su población y está formado en su mayoría por inmigrantes. Al cabo de tres, años, la Entidad Local Menor de La Canonja fue reconocida oficialmente, aunque con un término municipal reducido a su mínima expresión.

La solicitud de ampliación de la empresa Dow va a servir de excusa para la ordenación de la gran industria, mediante un plan parcial que es aprobado provisionalmente por el Ayuntamiento durante este año. Su contenido es de vital importancia para las poblaciones lindantes a la zona de la gran industria, con mayor riesgo ante posibles catástrofes y con un alto índice de contaminación atmosférica cotidiana, como son La Canonja, Bonavista y Torreforta, pues preveía, entre otras cosas, la creación de zonas verdes de protección. Con posterioridad, el plan fue recurrido por las industrias afectadas y ha quedado bastante desnaturalizado, habiéndose iniciado tan solo, a modo de sucedáneo, el Plan de Seguridad de las Químicas de Tarragona (PLASEQTA).

En el campo educativo es de resaltar la creación del Centro de Formación Profesional de Adultos, dentro del «Juan XXIII», que pretende el perfeccionamiento y la formación de trabajadores de la rama de químicas. A otro nivel, el Ayuntamiento inicia una campaña de educación permanente de adultos en los barrios; hay que tener presente que en Bonavista se registra el más alto índice de analfabetismo, siendo el 31 % de su poblaci6n. Por otro lado, al agudizarse las deficiencias de construcción en el Colegio Nacional de Bonavista, padres y maestros, sensibilizados por el desastre de Ortuella, deciden suspender las clases hasta que no sean reconocidas oficialmente las condiciones de habitabilidad del edificio.
Con motivo de la conmemoración del Día de la Constitución, a finales de 1981 se inaugura la nueva Plaza de Bonavista. Los vecinos se hallan satisfechos del nombre de Plaza de la Constitución con que se bautiza, «porque nos cabe el orgullo de haber sido los primeros, anticipándonos al resto de los barrios y a la capital, en rotular una vía urbana con un nombre tan significativo y con tanta resonancia». En efecto, el acto tuvo una significación simbólica especial para un barrio que se había destacado en toda su historia por su lucha en favor de mejores condiciones de vida. El proyecto de la Plaza de la Constitución tenía prevista su prolongación urbanística, a modo de «Rambla», pero ha sufrido serios contratiempos al hallarse construida una manzana de viviendas en plena zona verde. Los vecinos de estas viviendas sufren en su calle la carencia de los servicios municipales mínimos, al estar conceptuadas como ilegales, problema grave que se deriva de épocas anteriores, de especulación desenfrenada.
En 1982 se vuelve a agravar el problema de la escolarización, debido a que la capacidad de la nueva escuela ha quedado desbordada. La Asociación de Padres reivindica un nuevo colegio, así como un comedor escolar que considera urgente, debido a la grave situación de paro que se detecta en el barrio según una encuesta realizada a tal efecto. A finales de año, la Caja de Ahorros Provincial de Tarragona cierra el Centro Social del barrio, poniendo fin al trabajo de promoción que han llevado a cabo dos asistentes sociales durante catorce años. Las quejas de las diversas entidades del barrio ante la desaparición de un centro tan necesario y de tal prestigio, harán que el Ayuntamiento, se haga cargo de él al año siguiente.
En abril de 1983 el Ayuntamiento aprueba la Revisión-Adaptación del Plan General de Ordenación Urbana. Su ejecución es importante porque prevé la integración de los barrios entre sí y con el centro de la ciudad, mediante la creación de una red varia de intercomunicación. Para barrios como Bonavista esto puede suponer paliar la situación de aislamiento geográfico en que se encuentra.
Tras varios años de perseguir una dotación de equipamiento cultural mínimo para Bonavista, la Comisión de Cultura de la Asociación de Vecinos consigue abrir la primera Biblioteca Pública en noviembre de 1984. Esta biblioteca tiene un carácter provisional, en espera de la que instale la Generalitat cuando se construya el proyectado Centro Cívico. Otra iniciativa de interés es la promoción de una emisora en el barrio destinada a desarrollar experiencias pedagógicas que se dirijan sobre todo a la enseñanza de adultos y a la dinamización pedagógica en todos los niveles escolares. Estos esfuerzos se plasman a partir de las fiestas de agosto de 1985, en que se inaugura «Bonavista Radio», emisora municipal que complementa su programación escolar («Ona Escolar») con otra de carácter cultural y musical.
Según una encuesta realizada por el Ayuntamiento sobre la población de Tarragona en 1985, el 60% de los habitantes del centro desconoce los barrios. Bonavista es a pesar de ello el barrio más conocido por los Tarraconenses, debido a la atracción multitudinaria que supone el mercadillo tradicional de los domingos. En esa línea de dar una nueva imagen del barrio, la Unión de Comerciantes de Bonavista, nacida ese mismo año, trata de atraer a una clientela foránea.

miércoles, 3 de febrero de 2010

NUEVAS INSTALACIONES PARA HACER DEPORTE

Crassshhh!! Craaaasssssssshhhh!!! – “Niños, iros a jugar a la pelotita a vuestra casa, como se lo diga a vuestra madre”. Eso son los primeros recuerdos que he tenido al volver la vista atrás, ya casi un cuarto de siglo. Recuerdo también que a pesar de que si lo dijesen a nuestros padres y estos nos castigasen, teníamos dos peligros más.



Uno, el primero, era que la pelota cayese en algún patio, balcón o solar y el vecino no quisiera dárnosla, lo que acto seguida iba nuestra madre a pedírsela con la consiguiente reprimenda por ambas partes. La segunda, y esta ahora que somos mayores cuestionamos, era cuando nos pillaba la guardia urbana y te pedía el balón para quedárselo, a lo que acompañaba una estampida hacia el lado opuesto para que no nos quitasen el balón. Y si Mamá te veía, bronca y castigo.


Recuerdo, que cada calle, porque entonces se jugaba en la calle, era como un estadio para nosotros, si jugábamos con otros niños, otra pandilla, y nos íbamos a otra calle era como una aventura. Y si venía un coche o pasaba una persona, se paraba el partido y seguíamos, eso si, respeto y educación teníamos.


Pasan los años, y las ordenanzas municipales llegan a un punto en el que prohíben jugar, ya no sólo en la calle, ni en los parques, vamos, los columpios. Lo que los padres pensamos que son para jugar, no?. Desde los ayuntamientos, todos, en toda España, dicen que habilitan zonas para jugar a la pelota, y en Bonavista tenemos una zona para su uso. Pero eso si, sólo una zona, y en un enclave nada idóneo. No me gustaría que mis hijos fuesen allí a jugar.


Inconvenientes: En la zona sur del barrio, si un chico quiere ir de la calle 15 hasta allí tiene que hacer más de 1Km. Descuidado, destrozado, a 5 metros de la Nacional N340, con los riesgos múltiples que eso supone, sobre todo de inseguridad. Lleno de cascotes de botellas de cervezas, si un chico se da un golpe en la cabeza y queda inconsciente allí, creedme que allí se queda, pues no daría tiempo a auxiliarlo. Bueno, mejor os dejo que veais las fotos y juzguéis vosotros mismos.













La gracia de todo, es que ya se puede jugar a la pelota en los parques, pero los que ha aprobado el pasado lunes el ayuntamiento. Se podrá hacer en 3 zonas habilitadas para su uso, y ¡Oh! Ninguna estará en Bonavista. Sus enclaves L’Albada (entre La Floresta y Riu Clar), Torreforta y Sant Pere i Sant Pau (como no), donde viven los políticos o concejales del ayuntamiento. Y estas pistas serán de futbol sala, baloncesto y voleibol, con suelos específicos para soportar las inclemencias del tiempo. Cada una de ellas. Abiertas y vigiladas las 24 horas del día. Casi nada.


Pero la gracia es, ¿porqué en Bonavista no?, ¿no nos merecemos unas instalaciones así?, ¿nuestros hijos son menos que los de los dos últimos barrios que he mencionado?, ¿porqué se castiga de esta forma a Bonavista?

domingo, 31 de enero de 2010

HISTORIA - LA DÉCADA DE LOS 70

Al iniciarse esta década, en 1970, la población de Bonavista ha superado largamente los 5.900 habitantes. El ritmo de llegada de inmigrantes se sigue manteniendo alto ante la gran demanda de mano de obra que absorbe el sector de la construcción de nuevo, en pleno auge, gracias a la ampliación y creación de nuevas plantas petroquímicas. Pero esta corriente migratoria se ve superada por otro fenómeno de mayor envergadura: el traslado de familias barraquistas de los márgenes del Río Francolí a los barrios periféricos de la zona oeste de Tarragona. Se calcula que más de la mitad de los afectados por la catástrofe de las inundaciones de octubre del Francolí optaron por trasladarse a los barrios de Bonavista y Torreforta.


En agosto de 1971 el Gobernador Civil y el Arzobispo inauguran la red de alcantarillado, el abastecimiento de aguas y el alumbrado público. Para resaltar el acto el Ayuntamiento había aprobado poco antes el asfaltado de varias calles (6, 7, 8, 9 y 21, parcialmente), que correspondía a la primera fase de pavimentación; la segunda, la auténtica y duradera, no se realizaría hasta ocho años más tarde. Por otro lado, el sector suroeste del barrio (calles 1 y 2) quedó desprovisto del más mínimo servicio público.



El censo oficial de habitantes de Tarragona en 1972 era de 84.791 habitantes; Bonavista había alcanzado los 6.554 e iba en aumento. El Instituto Nacional de. Previsión nombra un médico para el barrio, que se instala a vivir allí. Poco tiempo después, el servicio se ampliará con dos nuevos médicos, aunque seguirán siendo insuficientes dado el crecimiento de la población.


El año en que se empieza a construir la Refinería llegan a Tarragona más de tres mil inmigrantes. Esta segunda gran oleada inmigratoria, que alcanzará hasta 1977, va a superpoblar todavía más los barrios periféricos como Bonavista. Y a pesar de ello, este año, 1973, se caracteriza por la nula inversión pública para resolver la deficitaria infraestructura urbanística. Las páginas del «Diario Español» de Tarragona servirán una vez más para hacer apología de esa, en realidad, inexistente política de atención a los barrios por parte del Ayuntamiento, que ahora se dispone a crear la Tenencia de Alcaldía de Periferia. El problema de la escolarización no se soluciona a pesar de que se crea el Colegio Nacional «Rión Marsal» en La Canonja.


El último domingo de marzo de 1974 se inició una movilización popular espectacular en Bonavista. Ante una subida excesiva del precio del billete del autobús, sin introducir a cambio ninguna mejora en el servicio, la mayoría de los vecinos boicoteó los autobuses durante una semana y media, tiempo en el que permanecieron en el barrio varias Compañías Especiales de la Policía Armada, desplazadas desde Tortosa y La Rioja. La huelga de los autobuses fue dirigida por las organizaciones políticas clandestinas, y por la Asociación de Vecinos. Uno de sus organizadores la resume así: «Lo de los autobuses fue una huelga grande. Se vio la posibilidad de hacerla y se hizo con todas las de la, ley. Se consiguió una rebaja en el precio del billete y la introducción de bonos para varios viajes, lo cual se puede considerar un logro social para aquella época. Pero más que nada, yo creo que la huelga fue con fines de echarle un pulso a las autoridades, de que había un movimiento social a contar con él (...)» De forma paralela se produjeron otros boicots a los autobuses en el resto de Cataluña, aunque de carácter mucho más parcial, entre los que destacaron el de Sabadell y el de Tarrasa. El resto del año estuvo marcado por la continua movilización de los vecinos en favor de mejoras para el barrio. Al final, el Ayuntamiento elaboró un proyecto de construcción de un edificio con servicios múltiples (escuelas, guardería, dispensario, correos, teléfonos...) que nunca se llevó a cabo, a pesar de que Bonavista había sobrepasado la cifra de ocho mil habitantes.


En 1975, aunque se acaban de instalar unas aulas prefabricadas en la parte alta del barrio, llamadas popularmente «barracones», siguen habilitándose locales en los bajos puesto que no se absorbe a todo el censo escolar. Mientras tanto, el Centro Social prosigue su labor organizando ahora cursos de promoción profesional para la mujer.


Al producirse la apertura política en 1976 y con el inicio de la transición democrática en España, algunos de los problemas urbanísticos de Bonavista llegan a la prensa de Tarragona con mayor asiduidad. Ahí está la fuerte polémica que surge en el mes de marzo en torno a la subvención del Ayuntamiento al Club Gimnástico, céntrico y privado, en detrimento de inversiones -en los barrios periféricos. En este año se decide la instalación del Ambulatorio en La Canonja, que no se pone en funcionamiento hasta el año siguiente. Esta arbitraria decisión del Instituto Nacional de Previsión frustra los deseos de los vecinos de Bonavista, que habían venido luchando desde hacía seis años por él desde la Asociación. Como ocurriera con anterioridad en el caso -del Colegio Nacional «Rión Marsal», surge de nuevo el agravio comparativo con la población vecina de la Canonja que parece contar siempre con los favores de las autoridades oficiales, aún siendo su demografía mucho menor. Las manifestaciones que se hicieron frente al Ayuntamiento y las sentadas en la Rambla fueron en vano. Incluso durante las Navidades se cantó mucho un curioso villancico satírico que hablaba de estas cuestiones sanitarias. La Guardería Infantil, a cargo de la Caja de Ahorros Provincial, se puso en marcha durante este año. Por otro lado, la reivindicación de una nueva línea de autobuses (vía carretera de Reus) encontró un nuevo y poderoso argumento: la creación del vecino barrio de La Esperanza.


A finales del año 1977, el Ayuntamiento destina una partida de su Presupuesto Extraordinario a la pavimentación de las calles de Bonavista. Al principio se compromete a pagar el 50% de las obras, pero luego da marcha atrás amparándose en una ley de enero del mismo año por la que sólo se ve obligado a pagar un 10%. De todas formas el inicio de las obras todavía tardará en llegar un año, con la consiguiente inflación del presupuesto. Con el aplazamiento consecutivo de las elecciones municipales a nivel estatal por parte del gobierno central, la Federación de Asociaciones de Vecinos de Tarragona lanza la campaña en favor de la dimisión del consistorio, proponiendo una, gestora intermedia. La Asociación de Vecinos de Bonavista está en desacuerdo, argumentando que se les ha de hacer cumplir con los compromisos que tienen contraidos con los barrios. En el terreno de la educación tampoco hay una actuación decidida por parte de los responsables municipales y así se llega a una situación de desescolarización de doscientos niños de preescolar a finales de este año.


La población de Bonavista ha superado ya la cifra de 9.000 habitantes en 1978, siendo la del municipio de Tarragona de 109.969. El consejo de Ministros aprueba en febrero la construcción de un Colegio de EGB de 24 unidades y otro preescolar de 8, que empiezan a construirse a finales de año. En este año se instala también la primera cabina telefónica y se prevé la colocación de un semáforo en el cruce con la carretera de Valencia. Parece ser que el Ayuntamiento quiso, antes de abandonar sus puestos tras las elecciones municipales, contentar a los barrios periféricos lanzándose, con estertores de última hora, a asfaltar las calles de Bonavista y parte de las de Torreforta. Ese intento a toda costa de dejar la ciudad en buenas condiciones de urbanización tan solo se limitaba a ultimar proyectos ya aprobados por anteriores corporaciones. El empeño por enmendarla llegó a los extremos de que se publicó una extensa memoria, a modo de pliego de descargo, en la que se reflejaban todos los logros habidos desde que tomara la posesión de sus cargos municipales en 1974. Al tiempo, se aprovechaba para increpar a los sectores más populares de Tarragona por no haber sabido reconocer y agradecer esta labor. El cinismo, ya se sabe, puede llegar a veces a extremos insospechados.

jueves, 28 de enero de 2010

OPINIÓN - YO ♥ BONAVISTA 30/01/2009

Hola, hoy para ser el primer día, me voy a tomar la libertad de opinar sobre los tres primeros post sobre la historia de nuestro barrio. Y creo que, en nombre de los amigos que formamos este blog, soy de los que más puede opinar. Nací, crecí, viví y ahora mismo, he vuelto a vivir al barrio desde hace años.

A quién pertenecemos, ¿La Canonja o Tarragona?. Pues yo creo que a ninguno de los dos, y esto es en caliente. NUNCA nos han querido, ni unos ni otros. Allá por el 1959 La Canonja empezó a dar licencias de obras para cobrar en su ayuntamiento, pero no nos acogió sobre su territorio, pues fueron esos inmigrantes que venían del sur de la península. Y mientras tanto Tarragona tampoco nos tenía reconocidos.

Gracias a iniciativas privadas, impulsadas por empresas o en su caso mayoritariamente por los propios vecinos , se ponen en marcha el transporte, con las famosas furgonetas, la recogida y tratamiento de basuras, la iglesia (hoy ya no existe) y el colegio. La creación de los depósitos del agua potable en 1969 (aún no estaban finalizados) para abastecer de agua a La Canonja y sobre todo Torreforta, es la primera obra civil por parte del ayuntamiento. Y a través de la Parroquia, la creación de lo que hoy conocemos como la Escuela Juan XXIII, creada a raíz de la cisis local de 1967 al finalizar las obras de construcción del Parque sur, IQA y DOWN.

Más tarde llegaría la creación, en un principio clandestina, de la Asociación de Vecinos, que tanto llegó a luchar por los intereses de los vecinos y del barrio. Pero, de todo eso, ha llovido ya mucho. A día de hoy la AVV casi no existe, y eso significa que nadie lucha ya por el barrio.

Para los más jóvenes, hay que mencionar que Bonavista fue el primer barrio con enseñanza de formación profesional haciendo dura competencia en calidad con lo que en su día llegó a ser los estudios en la Universidad Laboral. Tuvimos de las primeras guarderías de los barrios, una emisora de radio con licencia para emitir, incluso llegamos a tener un canal de Televisión. Hemos llegado a ser tan autosuficientes, que incluso hasta la seguridad en las calles, se llegaron a realizar tras una gran concentración de todos los vecinos ante la incompetencia de las fuerzas de seguridad de Tarragona.

Eran tiempos de lucha, era época de interés por mejorar las cosas. Tiempos en los cuales muchos de nuestros familiares se han ido, dejando su esencia y su lucha por construir un lugar mejor donde vivir nosotros. Un Orgullo, un sentimiento, el de ser “Bonavisteños”.

NOTA: Ya hemos visto el menosprecio de las dos localidades, La Canonja y Tarragona, hacia nuestro barrio, pero aún queda una, la mejor de todas, las de la opinión del hoy Diari de Tarragona. Pero eso es largo y tendido, así que lo dejaremos para otro día.